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Signos y síntomas

Las personas con trastorno de personalidad por evitación están tan preocupadas por sus supuestas limitaciones y carencias personales, que sólo intentan relacionarse con los demás si tienen garantías de no ser rechazados.

La pérdida, el menosprecio o el rechazo son tan dolorosos, que prefieren estar solas antes que arriesgarse a tratar de conectar con los demás.

El TPE se reconoce por los siguientes estilos comportamentales e interpersonales, de pensamiento o estilo cognitivo, afectivo y emocional:

  • Extrema timidez o ansiedad en situaciones sociales, a pesar del fuerte deseo de intimar.
  • Estilo interpersonal: hipersensibilidad al rechazo/crítica/desaprobación. Aun cuando desean fuertemente acercarse a otros, guardan distancias y se aseguran de contar con aprobación incondicional antes de abrirse. Tienden a poner a prueba a los demás para darse cuenta en quién pueden confiar.
  • Estilo comportamental: tendencia al distanciamiento social, vergonzosos, tímidos, desconfiados y distantes. Comportamiento y discurso controlado. Se muestran solitarios, aprensivos y embarazosos.
  • Estilo cognitivo: perceptualmente vigilante, permanentemente escaneando el medioambiente buscando datos que puedan ser potenciales amenazas o aceptaciones.
  • Estilo afectivo-emocional: marcado por la vergüenza y la aprensión. Dado que la aceptación incondicional es relativamente rara, experimentan rutinariamente tristeza, soledad, angustia y alta tensión. Cuando están más angustiados describen sentimientos de vacío, desamparo, desolación y despersonalización.
  • Pueden aparecer ideaciones suicidas.
  • Aislamiento social autoimpuesto.
  • Graves dificultades para establecer relaciones interpersonales.
  • Evitan el contacto físico, ya que lo asocian con estímulos desagradables o dolorosos.
  • Sentimientos de inadecuación o ineptitud. Sentimientos de autodesprecio e inferioridad.
  • Muy baja autoestima debida a la devaluación de sus resultados y el énfasis desmedido en sus defectos.
  • Desconfianza, temerosidad o suspicacia respecto a los demás.
  • Labilidad emocional.
  • Distanciamiento emocional cuando intiman.
  • Muy auto conscientes de sí mismo.
  • Auto críticos con sus problemas para relacionarse.
  • Déficit en habilidades sociales.
  • Problemas psicosociales derivados (dificultad en el funcionamiento social, académico o laboral).
  • Incapacidad o dificultad para tener relaciones íntimas, románticas o sexuales.
  • Percepciones subjetivas de soledad, aunque otros pueden encontrar la relación con ellos significativa.
  • Quedan relativamente aislados socialmente y suelen carecer de una red de apoyo en las situaciones de crisis. En algunos casos suelen fantasear idealizando las relaciones con los demás.
  • En algunos casos extremos, síntomas agorafóbicos.
  • Tendencia a la fantasía, la procrastinación, y la evitación “cognitivo-afectiva”, como una forma de escapismo de su realidad, y para interrumpir los pensamientos dolorosos.

El Trastorno de la personalidad por evitación (TPE), o trastorno de la personalidad ansiosa, es un trastorno de la personalidad, reconocido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), cuya principal característica es un patrón generalizado de inhibición social; sentimientos de inadecuación; hipersensibilidad a la evaluación negativa, rechazo o desaprobación; y evitación de la interacción social, que comienzan en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta y que se da en diversos contextos. El TPE está englobado en el DSM-IV1 en el grupo C (cluster C) de los trastornos de personalidad (sujetos ansiosos o temerosos), junto al trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad, y el trastorno de la personalidad por dependencia.

Las personas con trastorno de personalidad por evitación se consideran socialmente ineptos, con escaso atractivo personal y evitan la interacción social por temor a ser ridiculizados, humillados o rechazados, o simplemente desagradar.

Los sujetos con este trastorno tienen la creencia de que el resto de las personas lo están juzgando o criticando constantemente, por su aspecto, sus acciones, etc. Esto hace que estos sujetos “eviten” cualquier situación en las que puedan ser criticados, volviéndose solitarios y reacios a relacionarse con otras personas. Realmente, desearían poder tener estas relaciones, pero su complejo de inferioridad, que proyectan en los demás, se lo impide.

Además suelen mostrarse desconfiados, pero esta desconfianza se debe más al miedo a encontrarse en un compromiso o a ser considerado inferior a los demás, que al miedo a que las demás personas les hagan daño. Cuando conocen a una persona, evalúan todos sus gestos y movimientos, interpretándolos casi siempre de forma negativa con recelo; este comportamiento suspicaz y tenso puede provocar las burlas y risas de los demás, lo que les confirma la idea que tienen sobre sí mismos.

Los comportamientos de evitación afectan negativamente en la actividad laboral, porque estas personas suelen eludir los tipos de situaciones que pueden ser necesarias para alcanzar las demandas básicas de trabajo o para ascender.

Los niños que han sufrido maltrato emocional y rechazo de sus compañeros de grupo (por ejemplo, en el bullying) tienen un mayor riesgo de desarrollar el trastorno.

El Trastorno de personalidad por evitación está estrechamente relacionado con los trastornos de ansiedad y en especial con la fobia social, por lo que podrían ser conceptualizaciaciones alternativas del mismo trastorno.



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