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Los TP se codifican en el eje II del DSM-IV (cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales); las características generales de cada grupo son: Paranoide: desconfianza y suspicacia. Las intenciones ajenas son interpretadas como maliciosas. Esquizoide: distanciamiento de las relaciones sociales y restricción de la expresión emocional.

Esquizotípico: déficits sociales e interpersonales asociados a ansiedad social, distorsiones perceptivas o del pensamiento y comportamiento excéntrico. Antisocial: desprecio y violación de los derechos de los demás. Límite: inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad, y notable impulsividad.

Histriónico: emotividad excesiva, teatralidad y búsqueda de atención. Narcisista: grandiosidad en la imaginación o el comportamiento; necesidad de admiración y falta de empatía; arrogancia. Evitativo: inhibición social, sentimientos de inferioridad e hipersensibilidad a la crítica. Dependiente: necesidad excesiva de que se ocupen de él, que causa sumisión, adhesión y temores de separación. Obsesivo-compulsivo: preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal. Falta de flexibilidad, espontaneidad y eficiencia.

Otra categoría de los TP son los trastornos no especificados, que incluyen el trastorno pasivo-agresivo de la personalidad (oposición y respuestas pasivas ante las demandas en la rutina social y laboral), y el trastorno depresivo de la personalidad (rasgos depresivos, pesimismo, desconfianza crónica).


La personalidad es el conjunto de rasgos emocionales y conductuales relativamente estables y predecibles que caracterizan a una persona. Cuando estos rasgos son inflexibles y causan deterioro funcional (social, personal, laboral) o malestar subjetivo, constituyen un trastorno de la personalidad (TP). En la definición de los TP, el modo de ser propio del individuo y su forma permanente de vivenciar y de comportarse se desvían de las normas aceptadas en su propia cultura, en dos o más de las siguientes áreas: cognición (forma de percibir e interpretar hechos y de desarrollar actitudes, o crear la imagen propia y la de los demás); estado de ánimo (rango, intensidad, labilidad y adecuación de la afectividad y la respuesta emocional); control de los impulsos y de las necesidades de gratificación, y relaciones con los demás. El trastorno se inicia en la adolescencia o al principio de la adultez, y se mantiene en el tiempo. Dado que, en general, estas personas no sufren por aquellos síntomas que los demás sí perciben, pueden tener poca motivación para realizar la consulta y el tratamiento.

Los TP se clasifican en tres grupos:

  • Grupo A comprende los de tipo paranoide, esquizoide y esquizotípico; son personas singulares o excéntricas.
  • Grupo B corresponde a los TP de tipo antisocial, límite, histriónico y narcisista; personas que tienden a la teatralidad, emotividad y conducta errática.
  • Grupo C incluye los TP de carácter evitativo, dependiente y obsesivo-compulsivo; son personas ansiosas y temerosas.

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