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La persona que tiene estas obsesiones (pensamientos, ideas o imágenes recurrentes e indeseables para ella) intenta ignorarlas o suprimirlas mediante la realización de actividades o comportamientos que le ayuden a sentir alivio. Por tanto, comienza a realizar actividades que le ayuden a reducirlos sin importar la cantidad de tiempo que podría consumir en ello. Por ejemplo, un individuo que duda sobre si ha desconectado el horno intentará anular la duda comprobando una y otra vez que efectivamente se encuentra apagado, aquel que teme contraer una enfermedad al saludar buscará lavarse las manos hasta que se le arrugue la piel como comprobación de la limpieza, aquellos que dudan de haber apagado la luz pueden sentirse impulsados a comprobarlo cada diez minutos, etc.

Con frecuencia muchos individuos con estos padecimientos buscan evitar las situaciones que se relacionen con sus preocupaciones. Por ejemplo, un individuo obsesionado por la suciedad puede evitar las salas de espera públicas o estrechar las manos de las personas extrañas. Las preocupaciones sobre la posibilidad de contraer una enfermedad se traducen en visitas repetidas al médico para que éste descarte cualquier enfermedad y anula las convivencias donde considera que puede contraer alguna.

La realización de comportamientos puede convertirse en una de las principales actividades diarias del individuo, traduciéndose en problemas conyugales, labores o sociales. Estos comportamientos suponen una pérdida de tiempo notable e interfieren en gran medida en la rutina diaria del individuo, su rendimiento laboral o sus actividades sociales o relacionales. Dado que estos pensamientos, ideas o imágenes perturban en gran medida al individuo que las padece, ocasionan una disminución del rendimiento personal en actividades o tareas mentales que requieran concentración, como la lectura o el cálculo mental.


Trastorno Obsesivo Compulsivo

La característica principal del trastorno obsesivo-compulsivo es la presencia de ideas, pensamientos, impulsos o imágenes persistentes que la persona considera ajenas a ella y provocan una ansiedad o malestar. La persona sabe que sus pensamientos no son normales pero no puede evitarlos. Para evitarlos, recurre a comportamientos que le ayudan a prevenir o aliviarlos, sin embargo, no le son placenteros.

Las ideas que molestan a la persona no tienen relación con los hechos de su vida real. Estos pensamientos o imágenes recurrentes aparecen de manera espontánea sin que la persona lo desee y no pueden eliminarse con el paso del tiempo, por el contrario, si no se recibe ayuda profesional a tiempo, puede agravarse cada día un poco más al grado de que su vida cambie completamente en aspectos laborales, escolares o familiares.


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